lunes 23 de octubre de 2017

¿Trabajaste alguna vez con papel maché? Bueno papel es una forma de decir porque en realidad se trabaja con una masa de papel machacado que resulta moldeable y se endurece con el secado. Te invitamos a trabajar con esta técnica milenaria que embellece miles de hogares.

¡Nada más gratificante que reciclar y hacer artesanías con poco gasto y mucho gusto! En esta oportunidad y cuando llegués de la mina o de la calera te proponemos comenzar a incursionar en esta técnica que además de ser súper sencilla te permitirá realizar hermosos objetos decorativos para tu hogar. No se trata de jugar al famoso “piedra, papel o tijera” pero resulta tan divertido como el juego mismo.

En el caso del papel maché se recicla el papel de diario. Si en tu casa tenés cantidad buenísimo y si no, empezá a pedirles a tus vecinos y amigos que te guarden todos los diarios que puedan. Hacer objetos de papel maché es muy simple y es una técnica que además de ofrecer muchas alternativas para crear con libertad te permite decorar con poco gasto. Y ahora sí… piedra, papel o tijera… ¿Te prendés?
 
·      En primer lugar te cuento que para preparar la masa del papel maché tenés que trozar o picar el papel de diario, luego agregás agua y esperás a que el papel se ablande bien. Para eso lo dejás reposar un par de horas.
 
·      El segundo paso es  retirar el exceso de agua y desarmar el papel con una batidora. ¡¡¡Tal cual!!! Estrujás la pulpa con las manos para retirar toda el agua que podás y mezclás con cola de carpintero amasando hasta que la mezcla tenga consistencia. No te preocupés por el enchastre.
 
Para preparar el cuenco que te proponemos hoy vas a necesitar los siguientes materiales.
 
·      Doce hojas de papel de diario
·      Un litro de agua (hay que escurrir todo el agua que se pueda antes de mezclar con la cola)
·      1/4 litro de cola blanca (Se va añadiendo y mezclando poco a poco)
 
 
¡¡¡Entonces manos a la obra!!! La idea es hacer un cuenco que te pueda servir como adorno para el centro de la mesa o para un mueble.
 
Una vez que preparaste la masa la colocás entre dos trozos de film y con ayuda de un rodillo la  extendés dándole forma redondeada, como un rollito. Es una sensación hermosa, parece arcilla pero no lo es.
Ahora colocás esta lámina sobre un cuenco (el que sirve de modelo) cubierto de film.
Con otro trozo de masa, haciéndola rodar sobre una superficie plana, preparás una tira redondeada que colocás sobre la base del cuenco o el fondo del cuenco, por el lado exterior. Esta será la base donde se apoyará.
 
¿Y qué hacemos con este rollito? Modelás por el interior y el exterior del rollo  para que se quede unido al cuenco y dejás secar hasta que el papel maché pierda toda el agua y se pueda separar del molde sin deformarse.
 
Cuando llegás a este punto preparás una pasta con aguaplast (1 parte de agua por 3 partes de aguaplast, que es una masilla) y la aplicás en el interior del cuenco dejando una capa gruesa.
 
Y ahora, ¡atenti! Una vez que el enlucido se ha secado, lijás con una lija fina hasta que la superficie interior del cuenco queda lisa.
 
Con una esponja ligeramente húmeda retirás el polvo y aplicás un esmalte del color que a vos te guste. En realidad podés pintarlo con lunares, con rayas, con arabescos… Lo importante es que le des un toque singular y muy personal.

Como ves esta es una técnica sencilla que te permitirá relajarte cuando llegués del trabajo y además te servirá para decorar. Si le agarrás la mano tal vez hasta podrías hacer objetos para regalar. Y lo más gratificante es que estás reciclando papel y dándole un nuevo uso con poco gasto y mucho gusto.
Veamos quién empieza… ¿Piedra, papel o tijera?