domingo 17 de diciembre de 2017

Era un finde largo, hacía mil de calor y todo San juan quería salir a algún lugar fresco. Nosotros no queríamos quedarnos en el depto. sin aire. Salimos a full.

Después de veinte intercambios, por fin me llegó el WhatsApp de Yaky. ¡Por fin se decidió! y me alegré: “De una. Nos juntamos a las 10 a tomar una birras”.
Yo ya sabía que Yaky llegaría media o una hora más tarde, pero no importa, es piola y eso es lo más importante.
Yo llegué tipo diez y cuarto. De Yaky ni señal. En eso que estaba entrando en un embole tremendo empecé a escuchar la conversación de la mesa de al lado.
¡Genial! Nada mejor que escuchar hablar a otros de sus intimidades. ¡Sí! es divino.
Eran tres: dos chabonas y un chabón. Una colorada, otra de pelo rapado de un solo lado y el otro casi pelado en los castados y arriba, unos rulos bien grandes. Tres personajes que me hicieron pensar: ¡Esta es la mía!
Las chabonas lo interrogaban al vago. La color le preguntó casi atragantada en la espuma de la birra:
—¿Pero vos la querés o no?
—Y… es como que sí. A veces sí y a veces no.
—Bueeena —dijo la medio rapada.
—¿Cuánto llevabas con la minita? —dijo la color.
—No sé. Creo que más de un año. Todo buena onda —contestó el chabón.
—Pero vos me hablaste de que te ibas a vivir con ella y ahora… tipo nada. —dijo a las risas la medio rapada.
—Sí, todo bien pero ya fue. Creo que ella tiene otro chabón, creo y yo no quiero bardo. Y esa minita es bardera —dijo el vago.
—Naaa, jodeme que tiene otro. Si hasta hace dos días estaba con vos —dijo la medio rapada.
—Seee, bueno ya fue. Ella me mandó unos mensajitos y yo se la largué de una: Todo bien loca. Vos hacé la tuya y yo la mía. Fuiste —volvió a decir el vaguito.
—¡Tan así! —preguntó la rapada a medias.
—Sí, cortita la bocha. Tampoco tanto. No dramaticés las cosas. No hay ninguna pena que no pueda ahogarse con unas buenas birras —cerró el vago.
—Sí tenés razón, ¡qué tanto! Hay mil minitas más —le dijo la colorada.
—Obvio: Qué te vas a quedar pegado por un gil o una gila —agregó la medio rapada.
Como empezaron a hablar de otra cosa que nada que ver y Yaky no venía me acordé de un libro que se llamaba… no me acordaba y entonces lo empecé a buscar en el celu y ahí lo encontré: “El amor líquido” de un viejo muy muy cara de loco.
Pero ahí encontré unas cuantas frases de ese viejo que me parecieron buenísimas y de algún modo me explicaban lo que terminaba de escuchar:
 
- “Los celulares ayudan a estar conectados a los que están a distancia. Los celulares permiten a los que se conectan… mantenerse a distancia.”
- “Amar significa abrirle la puerta a ese destino de una aleación indisoluble, cuyos elementos ya no pueden separarse”.
- “Ninguna clase de conexión que pueda llenar el vacío dejado por los antiguos vínculos ausentes tiene garantía de duración.”
- “Por otra parte, el amor es el anhelo de querer y preservar el objeto querido.”
 
Las frases seguían pero cerré el teléfono y me quedé pensando: ¿Cómo se construye un amor verdadero? Si uno ama ¿cómo se resuelven los problemas? ¿Cuánto tiempo necesitamos para un reemplazo? ¿Todo se resuelve con un mensajito? Creo que amar implica jugarse y a veces joderse para salvar lo amado. No sé ahora estoy sola, sin pareja porque no me van los touch and go. No me gusta descartar a las personas como una latita de birra.
Mientras estoy pensando en todo esto miro la cara del chabón y lo veo contento y sigo pensando: ¿estará fingiendo o no le importaba la minita? Pero él dijo que se estaba por ir a vivir… mientras sigo metida en la vida de los demás veo la mano en alto de Yaky saludando al estilo Yaky: muy exagerada. Cuando llega no le cuento esta novela. Será solo mía (y de los lectores de MA).