lunes 15 de octubre de 2018

Mandar a los hijos a perseguir una carrera universitaria o incluso animarse uno a ese desafío, es un camino no poco espinoso. El Sindicato es consciente de los esfuerzos que hacen sus afiliados y por eso año a año decide entregar una serie de becas para ayudar a los estudiantes de la familia.

En 1903 se estrenó la obra teatral “M’hijo el dotor”. Don Olegario manda a su hijo a estudiar medicina en Buenos Aires. La historia vino a contar lo que en ese momento era la norma en la vida de los inmigrantes que llegaban a la Argentina en aquella época: eso de que el círculo se completaba cuando, gracias al arduo trabajo de la familia, los hijos podían acceder a la Universidad.

Ese convencimiento del padre que hace un gran esfuerzo para que sus hijos puedan disfrutar de un futuro mejor, nunca abandonó el ADN de este país. Más aún, esos padres y sus esposas con el tiempo se dieron cuenta de que ellos también podían ser protagonistas de una historia similar.

Con la bandera de la educación en alto, AOMA entiende que el Sindicato puede también ser una fuente de ayuda en ese camino a recorrer. Es por eso que desde hace unos 7 años elige entregar becas para los miembros de las familias que actualmente cursan algún estudio universitario o terciario con una duración mayor o igual a 3 años y ya terminaron el secundario.

Esta beca, que consiste en un monto de dinero en efectivo, se entrega en dos etapas. La primera ya tuvo lugar a principios de año y la segunda se hizo efectiva esta última semana. 

“Esta plata va íntegramente a los chicos. No es mucho dinero, pero es una ayuda. Sirve para las copias, para la SUBE…”, afirma Rubén Martín Arenas, de la Comisión Directiva.  

En este año, 170 chicos de la familia de AOMA fueron beneficiarios de esta beca, un número que con el tiempo se sigue incrementando. Ciento setenta hijos o hijas de afiliados, pero también esposas y cónyuges. Incluso algunos titulares se animaron a tirarse a la pileta para perseguir la satisfacción de lograr obtener un diploma académico que viniera a mejorar su desempeño en el trabajo que actualmente poseen. No son pocos los casos de los mineros que, por ejemplo, decidieron estudiar Higiene y Seguridad.
“Hemos visto pasar por nuestra beca a compañeros de trabajo que los hijos hoy son ingenieros. Es el mérito exclusivo del chico pero si nosotros alguna vez pudimos ayudar, bienvenido sea”, asegura Rubén.