miércoles 23 de mayo de 2018

¿Te cansaste de buscar esa cartera con la que soñabas porque todo en el centro es igual? ¿Querés darle un toque más rústico a tu casa? Llegó la solución a todos tus problemas: la Feria Internacional de Artesanías abrió sus puertas en San Juan.

A la Feria de Artesanías se entra en medio de una marea de gente. Es que no hay sanjuanino que decida ausentarse de este megaevento que viene a sacudir el letargo otoñal.

El ex Estadio Abierto Parque de Mayo –o lo que queda de él-, se convierte entonces en el punto de encuentro. Caminar solos por las distintas carpas es una tarea imposible: vecinos, familiares o amigos; alguno te va a agarrar del brazo.

Al ingreso, apenas mostrás tu entrada de $50 comprada en la boletería que está en la calle, te topás con la perdición de la Feria: en medio de todo, el horizonte te muestra una especie de altar que le construyeron al shawarma. Para los que quieren conocer de otras latitudes, a sólo $120 podés probar esta delicia oriental. Y si el shawarma te da sed, ahí mismo se encuentra el patio cervecero donde además de una rubia o una negra seguro te llevás alguna conversación filosófica con los vendedores.

De postre, como para cambiar un poco la rutina, podés caminar sólo unos metros y llegar al puestito de dulces árabes. Desde baklava hasta macrunes o sambuses, los descendientes de familias libanesas y siras en San Juan van a volverse locos con los sabores de su tierra.

¡Ojo! Para los más tradicionales también hay opciones: lomitos, papas fritas y los clásicos sándwiches de pata de ternera. Sólo hay que recorrer un poco el predio.

Pero, para que no se te haga agua la boca, no todo en la vida es comida (aunque en las carpas te vas a encontrar también con chocolate, bombones de fruta y dulces varios).

Es que ya sea que quieras decorar tu hogar, hacerte algo distinto en el pelo o llenarte de provisiones para ir al campo, la edición número 25 de la Feria Internacional de Artesanías reúne a 300 artesanos locales, nacionales e internacionales con productos de madera, tejidos, cuero, cerámica y mucho más.

Tan es así que algunos esperan todo el año para ir a buscar a ese artesano en particular que ya conocieron en la feria pasada y del que ya se convirtieron en cliente fiel.

Eso sí, buscar algo en particular puede ser una odisea dependiendo del horario, por la cantidad de gente. Están los que van con el carrito del bebé, los que se paran a conversar en medio de los pasillos y el clásico episodio del chico teniéndole las bolsas a la novia mientras también sostiene el espejo para que ella vea cómo le queda el décimo par de aritos.

Con la gracia de que a todo eso lo podés hacer con la música del Grillo Malbrán de fondo. De hecho, para los amantes de la música hay a la venta tambores, djembés, congas, cajones y otros. “Todo para aquel quiere expresarse con la música, para dejar las cosas que en la cabeza hacen ruido”, dice el artesano que los fabrica. Tiene 20 años construyéndolos y hace una variedad de instrumentos de madera y cuero.

También podés visitar el Mercado Artesanal Tradicional Luisa Escudero, que depende del Ministerio de Turismo y Cultura. Allí los artesanos de los departamentos de la provincia tienen su lugar para mostrarte todos sus productos.

Sea lo que sea que busqués: un rallador, sahumerios o monederos de cuero (aunque me tiraron el dato de que el salame de ciervo ahumado es un sí o sí) podés acercarte por la feria todos los días de 16 a 24 hasta el próximo lunes 7 de mayo. Con el agregado de que los menores de 10 años entran gratis. A ellos podés convencerlos de  ir diciéndoles que en el medio de la feria hay tremendo dibujante que los va a entretener con sus caricaturas.

MA te recomienda este paseo diferente y que tiene de todo. No te lo pierdas, que si no ¡hay que esperar un año entero!