lunes 15 de octubre de 2018

¿Sabés tejer? ¿Cuánto hace que no agarrás las agujas? ¿Sabías que tejer tiene muchísimos beneficios? Para no dejarte con la intriga te cuento que te ayuda a desconectarte, a relajarte y a fortalecer los lazos sociales. Pero eso no es todo, esa es la punta del ovillo…

Es cierto que los tiempos han cambiado y que la mujer moderna que trabaja en la mina, en la calera o en cualquier ámbito fuera de la casa ya no tiene tiempo para coser, tejer o bordar. Sin embargo, hace un tiempo que está de moda la lana-terapia. Y vos dueña y señora de una enérgica tercera juventud ¿Sabés de qué se trata? Te cuento…

 

El tejido, como otras tantas manualidades está de última moda. Por ahí ya no se usan las prendas tejidas pero sí objetos tejidos que sirven para decorar o simplemente para pasar un momento divertido.

 

Para que te des una idea entre un punto y otro vamos al punto:

Tejer es saludable porque  ayuda a disminuir la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y la presión arterial. Te ayuda a mantener la tranquilidad y favorece el buen humor. ¿Y por qué es importante la tranquilidad y el buen humor en la tercera juventud? Simplemente porque te sirven para lograr un buen descanso.

 

Mientras estás tejiendo tenés que acomodar puntos en una hilera y de la misma manera las ideas se van aclarando en tu cabeza. No es que tengás un matete en la cabeza pero la repetición automática de los movimientos te ayuda a concentrarte mejor, a relajarte. Sin olvidar el placer que produce hacer algo con tus propias manos.

 

¿Y qué te produce la suavidad y la textura de la lana? Seguramente te hace sentir suavidad y calidez. Esta sensación tan agradable influye directamente en la mente. Entonces los beneficios son muchísimos más de los que imaginás…

 

Tejer estimula las conexiones neuronales y ayuda a mantenerlas activas. Este hecho es vital para ayudar a retrasar la aparición de problemas cognoscitivos como es el caso de la demencia. Además tejer supone un complejo proceso neurológico, no es una simple repetición de movimientos con las manos. Cuando vos estás tejiendo ponés en funcionamiento el área motora del cerebro, la sensitiva, la visual, la auditiva y la del lenguaje.

 

Además, tus manos y brazos están en continuo movimiento y para decidir qué vas a hacer ponés en acción la parte del cerebro encargada de planificar y de imaginar.

 

Tenés que decidir qué tipo de lana que vas a usar, qué vas a tejer, las agujas que necesitás y el punto que vas a usar…

 

Un detalle: Cuando estés aprendiendo a tejer es probable que te equivoqués y tengás que destejer para volver a empezar, no te rindás… así es la vida.

 

Entonces ¿Por dónde vas a comenzar? ¿Una manta o una bufanda para este invierno? ¿Un almohadón para tu gato o unas pantuflas? ¿Un gorrito para tus nietos o un cuellito para las noches más frías? Sería buenísimo que le tejieras un gorrito a tu hija para que use debajo de un polar allá arriba o unos guantes a tus nietos.

 

En algunos centros de jubilados es un verdadero pasatiempo, una excusa para un grupo estable de mujeres que se reúnen con la idea de pasarlo bien y distenderse. No la pensés más y anímate. Si no conocés a nadie es lo de menos porque entre una lazada y otra te vas conociendo a todo el grupete. ¿Ves? No tenés excusas. Tu juventud te acompaña y el entusiasmo también. Ahora te paso las agujas y te dejo la punta del ovillo…