domingo 17 de junio de 2018

Entre colectivos y fotocopias, para los estudiantes a veces parece una odisea llegar a fin de mes. Pero unos 200 jóvenes y adultos a lo largo y ancho de San Juan recibieron la primera tanda de la entrega de becas de AOMA de incentivo al estudio.

Maribel tiene 20 años y es oriunda del departamento de Iglesia. Este es su tercer año  estudiando el Profesorado de Educación Inicial en el Instituto Superior de Perfeccionamiento Educativo (ISPE). Claro que para eso tuvo que dejar su casa, los ravioles de mamá y la frescura de sus calles otoñales para embarcarse en la aventura de empezar una vida distinta en la capital de San Juan.

No cualquiera se anima, pero además los costos pueden jugar una mala pasada. Por suerte, el papá de Maribel Cortez trabaja en Veladero y es afiliado de AOMA. Por eso cada año ella puede recibir un pequeño incentivo al estudio de parte del Gremio, que no quiere que nadie se quede sin estudiar por impedimentos económicos.

Así como ella, 200 personas de la familia de AOMA recibieron este mes la primera entrega anual de becas. Tanto afiliados como hijos o esposas que cursan estudios terciarios y universitarios recibieron $1000 ahora y harán lo mismo en la segunda mitad del año, entre octubre y noviembre. Esto implica que esta vez se aumentaron  $100 al monto que se entrega todos los años, llegando en este 2018 a completar una beca de $2.000 anuales.

“La idea es que les cubra todos los gastos que implica el estudio: fotocopias, libros, encuadernaciones. Se la entregamos y que ellos decidan qué es lo que más les conviene. Todo lo que implica la Facultad es un gasto mucho mayor, por eso la Comisión Directiva y del Secretario General hacemos un esfuerzo grandísimo y tratamos de ayudar en algo”, dice Gustavo Rodríguez, de la Comisión Directiva, justo antes de empezar la entrega de los sobres en una sala que está repleta de jóvenes y algunos adultos.

Maribel, luciendo su guardapolvo de futura “Seño”, recibe el sobre y le cuenta después a MINERO ARGENTINO: “A mí en gran parte me ayuda porque nos piden cuadernillos permanente y fotocopias. En eso y en traslado también porque yo soy de Iglesia y algunos fines de semana que son más largos me voy para allá”.

Las historias son miles y vale hablar un ratito con cada uno de los que está en la sala para entender por qué a veces una ayuda como ésta puede hacer la diferencia.

Graciela Fredes de Salinas, por ejemplo, fue a retirar las becas para sus tres hijos. Dos de ellos están estudiando la Licenciatura en Enfermería y su otra hija planea ser  maestra. “Desde la Secundaria que ya recibíamos beneficios, cuando se les entregaban los útiles. Ahora me llevo $1000 para cada uno, algo es algo. Lo gastamos sobre todo en pasajes desde San Martín hasta Rivadavia y en fotocopias. Este año se siente mucho la ausencia del dinero así que mal que mal esto es una ayuda”, asegura.

En la misma sintonía comenta Gustavo que “es una ayuda importante por lo que estamos pasando a nivel país. No estamos en una buena situación y creemos que es importante que el Sindicato esté presente”. Tanto es así que este año se sumaron 30 receptores más a la beca.

“Siempre tratamos de apoyar a los afiliados y sobre todo a los hijos que es importante incentivarlos a que sigan estudiando. Es una de las cosas que tiene que hacer el Sindicato: estar con la familia”, reflexiona Gustavo.