viernes 26 de febrero de 2021

Hay un debate, acaso impuesto pero necesario al fin: ¿Cuál es el precio justo para los servicios públicos? ¿Cuál es límite del aumento? ¿Y los salarios? ¿Qué relación hay entre Estado y mercado? ¿Qué pasa en otros lugares del mundo? ¿De qué servicios hablamos?

 

1.      ¿De qué servicios públicos hablamos? La Unicef (ONU) y la OIT se han expresado con contundencia. Hay servicios públicos como el agua, la electricidad y el gas que son esenciales (moral y prácticamente imprescindibles) porque hacen a la salud y a la vida. No pueden depender de proveedores privados ni de la lógica del mercado porque son indispensables para la vida. En estos servicios el Estado debe intervenir de manera directa asegurando la provisión para todos y cada uno de los habitantes de la nación.

Solamente a un neoliberalismo salvaje se le ocurre aplicar la lógica de mercado a estos servicios. Dicen: “La empresa tiene costos y hay que cubrirlos”. Aplican la misma lógica de un celular o un perfume importado que al servicio del agua o la electricidad. Definir la naturaleza del servicio es básico para empezar la discusión. El acceso a esos servicios se trata de un derecho humano básico que Aranguren y otros monstruos del mercado no entienden, o desde sus mansiones y desde sus intereses empresariales no pueden entender. “El Excel tiene que cerrar” dijo el energúmeno de la energía. Los funcionarios repiten el slogan de Durán Barba: “La pobreza 0 es un objetivo” están coucheados para repetir eso y sin remordimientos, hacer lo contrario. ¿Cómo combatir la pobreza sin los servicios básicos indispensables para salir de la indigencia?

Es falso de falsedad absoluta aplicar criterios de mercado a servicios que son imprescindibles para la vida.

Fuente: https://www.unicef-irc.org/publications/pdf/basics.pdf

 

2.      “El Estado no puede subsidiar”. Si leemos con atención el punto anterior, no cabe duda que tratándose de un derecho humano básico que hace a la vida, el Estado debe intervenir garantizando a todos los argentinos ese mínimo indispensable. El no hacerlo sería asumir la condición de cómplice u homicida. Prácticamente todos los países del mundo subsidian a sus servicios básicos. Desde Estados Unidos hasta China, pasando por la casi totalidad de países del globo subsidian a sus servicios públicos, justamente y haciendo justicia frente a derechos básicos. Y Argentina está lejos de ser la que más subsidia. Con un agregado: desde el punto económico significa aumento del PBI (ingreso encubierto con los subsidios) y desde el punto de vista social: inclusión (igualdad de oportunidades). Ambos objetivos conforman un circuito virtuoso, salvo para el neoliberalismo que demoniza toda intervención del Estado o mejor dicho toda intervención que no vaya en favor de los intereses dominantes del establishment.   

 

3.      “Los números tienen que cerrar”. Nadie puede negar que la producción y distribución de los servicios indispensables tienen un costo. El tema central es considerar que el vivir de los trabajadores y sus familias también tiene sus costos. Quien decidió el veto al freno de los tarifazos se maneja con una verdad del Dios-mercado: La rentabilidad de las empresas está por encima de los derechos de los ciudadanos. Al recordar a los empresarios, se olvida de los más de 40 millones de argentinos que dependen de esa tarifa. Y qué casualidad: en general estas empresas están en manos de entorno más íntimo: Nicolás Caputo, Luis Caputo, Marcelo Midlin, Rogelio Pagano, John Lewis, entre otros. La discusión de los costos empresarios es falsa si no se consideran los costos del trabajador. Y luego hay que discutir quién paga los distintos costos.

Fuente: https://www.infobaires24.com.ar/lewis-caputo-se-compran-las-empresas-gas-electricidad/

 

4.      Otro de los argumentos muy usados para sostener el abuso de las tarifas es el precio a nivel internacional. Pensar o cuantificar las tarifas en términos absolutos es un error (cuando no una picardía inaceptable). Las tarifas tienen un precio o un valor relativo en función de los ingresos (ej.: el salario básico es un buen parámetro). No es lo mismo 100 dólares con un ingreso de 4.000 dólares (salario de un minero en EE.UU.) que 100 dólares en un ingreso de 1.600 dólares y ni hablar de una sueldo 380 dólares (básico de la Argentina 2018).

En este sentido, un estudio comparativo de la Universidad de Avellaneda muestra que el impacto de los servicios básicos en el salario en la Argentina, en el año 2015 era del 6 % mientras que en el año 2018 es del 21 %, ubicándolo entre los más altos de Latinoamérica. Como “efecto colateral” hay que decir que ese 15 % de diferencia implica en lo micro un deterioro del salario real y en lo macro una contracción de la demanda que afecta gravemente a todo el sistema económico. De nuevo hay que decir que el argumento que habla de equiparación a las tarifas internacionales es falso.

Fuente: https://www.cynthiagarcia.com.ar/wp-content/uploads/2018/04/Infograf%C3%ADa-Costo-Tarifario.pdf

 

5.      Otro de los argumentos con los que se quiere ablandar la testa dura de los que pensamos distinto es que las tarifas tienen que tener el valor de los costos que tienen en otros lugares del mundo. De nuevo el argumento se presenta como falaz. En el debate parlamentario, el senador Pino Solanas decía más o menos lo siguiente: si importáramos la energía, el argumento sería correcto. Tendríamos que comprar la energía y la tendríamos que pagar a pecio internacional, pero es falso porque la energía es nuestra. Y agregaba: con ese criterio tendríamos que pagar un bife al pecio que se paga en Picadilly Center de Londres. La energía como las vacas son nuestras. Hay que discutir cuánto cuesta producir y distribuir en Argentina.

Fuente: http://infosur.info/mira-el-historico-discurso-de-pino-solanas-sobre-la-ley-para-frenar-el-tarifazo/

 

6.      “Todos tenemos que hacer un esfuerzo”. Esta es otra de las tantas frases que suenan bien y se aplican mal. Esa es una máxima injusta y mentirosa. Ya dijimos que mientras los trabajadores pusieron el 15 % de sueldo para sostener el aumento de tarifas, algunas empresas aumentaron sus ganancias hasta en un 2.273 %, un escándalo del capitalismo, que en otro país hubiera llevado a una huelga general y generalizada. Para “sincerar” las tarifas dolarizan el costo, dolarizan sus ganancias, han generado una híperdolarización de la vida económica. Dolarizan todo, menos el salario.  

Fuente: http://canalabierto.com.ar/2018/05/07/tarifazos-las-empresas-de-energia-elevaron-sus-ganancias-por-encima-del-1000/

 

7.      En términos de subjetividad, los ricos, los que derrochan de verdad nos quieren hacer creer que prender una estufa o un aire acondicionado es un derroche que un pobre no puede hacer. En el corto plazo conoceremos estadísticas que dan cuenta de las enfermedades de los niños cuando el invierno muestre su mayor crueldad y los ambientes climatizados sean una imposibilidad. No hay ningún derroche. Los estudios dicen que los consumos por habitante se mantuvieron, si hay más necesidad de energía es porque creció el número de habitantes.

 

8.      “Hace falta invertir en el sector y con precios bajos nadie está dispuesto a hacerlo”. De nuevo se imponen los argumentos falsos que por repetición se muestran como verdaderos (posverdad). Nadie duda que para un escenario de crecimiento hace falta mayor energía pero las energéticas han demostrado que no están dispuestas a invertir a largo plazo y que con la suba de tarifas les resulta suficiente para obtener ganancias siderales y a corto plazo.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/118983-el-mito-del-derroche

 

9.      Es difícil creer en la verdadera intención de reactivación porque el mismo aumento brutal se aplica para las Pymes. Con aumentos que superan el 1.000 % es imposible mantener la competitividad. Sin duda que esto, sumado al costo financiero y al aumento de las importaciones va a llevar a cierres y despidos. Y el último veto presidencial en contra del tarifazo, es decir que consolida los tarifazos, asegura ganancias desorbitantes para las empresas concentradas de energía que sin hacer ninguna inversión, y siendo empresas que no emprenden siguen aumentando su ganancia. “Los dueños argentinos del servicio público de electricidad obtuvieron ganancias en 2017, primer año pleno de tarifazo, por 11.303 millones de pesos, esto es, casi mil millones de pesos por mes”,

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/119063-los-muchachos-de-aranguren

 

10.     Toda vez que alguien solicita aumento de sueldo, o como en este caso disminución de la tarifas, surge la remanida pregunta ¿de dónde surgen los fondos? Hay muchos lugares: de las retenciones a la soja, al trigo y al maíz, del impuesto a la renta financiera, de los aranceles a las importaciones, del impuesto y/o multas a las cuentas en el exterior, en fin la lista continúa y es fácil de confeccionar y entender. Solo falta la decisión política.

 

Solamente 10 puntos para resumir 100 razones de por qué rechazamos terminantemente este brutal ajuste de los salarios que representa una escandalosa trasferencia de los salarios a las empresas monopólicas de energía, que casualmente están en manos de una nueva oligarquía.