sábado 20 de abril de 2019

A través de un programa impulsado por la empresa, se logró bajar el índice de alumnos repitentes y de abandono escolar en el establecimiento Francisco Javier Muñiz.

Con el objetivo de provocar un impacto positivo en la localidad de Sorocayense, Calingasta, Casposo creó un programa educativo con el fin de ayudar en el proceso de aprendizaje a los alumnos que requieran apoyo en Matemática y Lengua, en la escuela rural Francisco Javier Muñiz, tanto en el nivel primario como secundario.

Las clases de apoyo escolar están a cargo de la docente Rosana del Valle Saldívar, quien colabora con el seguimiento escolar de los niños, logrando que los alumnos cumplan satisfactoriamente con el año lectivo bajando el índice de alumnos repitentes y de abandono escolar.

En el quinto año de aplicación del proyecto, se perfeccionó el objetivo: que el alumnado logre cumplir en forma completa con el ciclo primario y secundario encontrando herramientas que los ayude y contenga en su tránsito por el sistema educativo, resaltar las competencias y habilidades de los alumnos en colaboración con el cuerpo docente, los padres y de acuerdo con los lineamientos establecidos por la Dirección de la escuela.

Durante el ciclo lectivo anterior, se trabajó en conjunto con los docentes de la escuela, quienes derivaban a los alumnos e indicaban qué contenidos debían reforzar y los lineamientos establecidos por el director del establecimiento.

Dentro del programa, los alumnos recibieron conocimientos intelectuales como así también se les inculcó el trabajo en equipo, conformar la identidad de un grupo, tener camaradería, construir autoestima y hacer valer sus virtudes.

 

Fuente: Valor Compartido

Imágenes: Cámara Minera de San Juan