lunes 23 de octubre de 2017

Como las grandes hazañas de Schwarzenegger y Stallone, Eduardo Cerimedo aceptó el desafío de instalar el servicio de gimnasio en Veladero. Aunque con dudas en el principio sobre la adaptación a las actividades físicas a 3.800 metros de altura, hoy es una realidad que mejora la vida de los trabajadores mineros.

Soñar, buscar inspiración y actuar parece ser que fue el motor que impulsó a Eduardo Cerimedo en su vida. Un sueño que inició en las películas y que llegó hasta la altura y lejanía de una mina. Desde el 2009, la empresa de este deportista es la encargada de brindar deporte y recreación en la Mina Veladero, con una gran aceptación por parte de los mineros que allí trabajan.  
El gran sueño inició en la adolescencia y fue tomando forma a lo largo de los años. “Desde los 14 años que estoy metido en el gimnasio. En la década del 80 veía a Schwarzenegger y Stallone y quería ser grandote como ellos, y ahí empecé a ir al gimnasio. Me decidí por estudiar educación física con la idea de tener un gimnasio, y trabajar en el ámbito privado. Y en el 2001 yo ya había entrado a este gimnasio que se llamaba “El Gimnasio”, por eso el nombre de Fitness Center, había entrado con las maquinas mías en la sala de musculación a la que no le daban mucha bolilla. Le ofrecí a la dueña, de ese momento, si quería que hiciéramos una sociedad; yo ponía mis máquinas y lo atendía y me daba un porcentaje. Así empecé y en el 2001 compré el fondo del comercio porque la dueña se fue a vivir a Buenos Aires”, relató Cerimedo.

Y… cierto día el sueño tomó altura y llegó hasta Veladero ¿Cómo fue la licitación?

En el 2009 hay una licitación en Veladero, me incentivó gente que era clienta del gimnasio, que querían ver si podíamos hacer algo parecido allá arriba.
Nos presentamos a la licitación con poco conocimiento de cómo se armaba un pliego de licitación, fue una semana complicada porque era algo nuevo para nosotros. Gracias a Dios competimos con empresas nacionales, locales, y nos fue bien. Y desde ahí hemos ganado tres licitaciones.

¿Qué ofrecían de distinto?

Yo creo que lo que ofrecíamos distinto eran las clases de fitness grupal arriba, trabajas como un gimnasio en la mina. Y aunque nunca se hizo lo de los Record Guinness, es la clase de fitness grupal que se da a mayor altura en el mundo: a 3.800 metros de altura. ¡Todo un récord!
Después de la primera clase, que la fui a dar yo,  que se armó un show con luces en la cancha de fútbol, de a poquito se fueron interesando. Al principio costó, pero después se soltaron los muchachos y se sumaron.
Se fueron integrando chicas y chicos en el gimnasio que era algo que no se veía mucho; las chicas tenían un gimnasio aparte en un momento. Hoy damos clases de bici, RPM, Pump que es una clase de fitness grupal con barras, y la verdad que participan muchísimo y todos integrados.
Los horarios del gimnasio en Veladero son después de los turnos que deben cumplir los trabajadores; siendo de lunes a jueves a las 20.00 y a las 21.00. Tanto la sala de musculación como las clases de fitness grupal cuentan con gran asistencia, de la misma forma que los torneos que se organizan. Allí, el más amado de los deportes es sin lugar a dudas el fútbol, que por tercer año ya tiene a sus competidores ansiosos. Los equipos están integrados por las distintas secciones de la empresa Barrick y de las distintas empresas contratistas que prestan servicios en la Mina Veladero. 

Más allá del entusiasmo por torneo y por el estar en forma ¿es difícil hacer deporte en la altura?

Yo creía que sí, pero los muchachos están bastante adaptados. La primera vez que subí no lo podía creer cuando veía a los muchachos trotar, o jugar al futbol a la intensidad que jugaban, yo di la primera clase sin tener adaptación y a mí me cuesta la altura. La verdad que se te adapta el cuerpo, lógicamente, hay más intensidad por lo que vas un poquito más lento pero hacemos Trekking, Mountain Bike en verano y  la gente participa porque está totalmente adaptada. Es más, entrenado allá arriba, cuando bajan los que compiten en Mountain Bike en carreras de aventura, logran una ventaja importante.
Con respecto a los servicios generales que brinda Fitness Center en Veladero, encabeza el Gym del campamento con un 43% de asistencia, seguido por el Gym del hotel con un 30%. El porcentaje restante se lo reparten las salas de recreación: en el campamento un 15% y en el hotel un 12%. Lo que indica que son más demandadas las actividades deportivas que los juegos. 
En la sala de recreación hay múltiples actividades, entre las que se organizan torneos. “El que no quiere hacer ejercicio en el gimnasio va a la sala de recreación donde hay pool, metegol, y algunos juegos de mesa. Los  campeonatos que organizamos acá son de truco con premios y torneos de Play; además hay televisores para el que le guste ver TV”, dijo Cerimedo.
Las últimas estadísticas de la sala de recreación, indican que en los juegos lidera el Ping Pong con un 46% seguido del Pool con 43. Luego se ubica el Metegol con un 8%, los naipes con un 2%, los dardos con un 1% y el ajedrez y el bingo con un 0% en la última medición, ocupan el último lugar en las preferencias. 

¿Qué ha sido lo más complicado?

El drama fue adaptarme a cómo trabajaba la mina, eso costó porque la verdad que era entrar en otro mundo. Había que hacer informes, estadísticas, y yo estaba acostumbrado a llevar todo en la cabeza, porque uno en su negocio lleva los informes mentalmente.
Además tuve un cambio en la parte formal, legal, yo era monotributista y pasé a ser responsable inscripto, y tuve que empezar a conocer cómo trabajan las empresas mineras: esto de tener en cuenta la cantidad de bultos que te permiten subir, qué días se hace, llevar registro de las soluciones utilizadas… aprendí un montón de logística que me ha servido para otros negocios.

Detrás del empresario hay un gran deportista ¿Cómo llevás ambos caminos en tu vida?

Primeramente soy profe de educación física, aunque por ahí me conocen por el gimnasio o por las empresas, porque también tengo un local de ropa deportiva. Pero, principalmente, soy profe de educación física, me orienté a la parte privada, y terminé siendo un empresario.
Deportista, puedo decir, que he sido toda la vida, hoy estoy dedicado al triatlón; es la actividad que estoy haciendo hace tres años. Compito, no digo que soy un deportista de elite, pero intento parecerme lo más posible. El año pasado clasifiqué al mundial, fuimos 20 de Argentina que clasificamos al Ironman en Austria.
Un gran empresario, y un gran deportista que apuesta por superarse a diario, aceptando desafíos como fue el de llevar deporte a la minería. Y transformar, por unas horas, el ambiente laboral en un espacio de esparcimiento y de deporte de gran calidad. Una empresa que apunta alto, de la mano de un gran visionario que aun sueña con las hazañas de Schwarzenegger y Stallone, y que a su manera las hace en su vida y en sus empresas.