domingo 09 de mayo de 2021

La pandemia del coronavirus afecta a un considerable número de sanjuaninos, entre los que se encuentran los trabajadores mineros. Hoy compartimos la experiencia de Miguel Cuevas, que con 50 años superó exitosamente el virus y nos contó cómo vivió sus días de confinamiento.

Miguel es oriundo de Los Berros (departamento Sarmiento). Es parte de la minería desde muy joven. Durante años recorrió Argentina y emigró a distintos países trabajando como minero, entre ellos Canadá y Estados Unidos. A los 36 años volvió a la provincia y hoy es parte de servicios generales en Calidra Cefas. 


El minero se contagió por contacto estrecho de su familia. 

“Una noche se nos rompió la bomba de agua, fui a la casa de una de mis hijas y tuve contacto con unos amigos que eran covid positivo. A los días se enteró mi hija, tuvo que hacerse el hisopado y se había contagiado. Automáticamente me comunico con la empresa para contar que fui contacto estrecho con un caso y me pidieron que me aisle en  casa, como correspondía. A los días comencé con síntomas” 


Miguel vive con su esposa, su hija y dos nietos, quienes tuvieron que aislarse con él por precaución. Estuvieron más de 15 días solos, sin ver a nadie. Una de sus hijas fue el nexo con el exterior y los abasteció con lo necesario para sobrellevar el encierro. 


“En cuanto a síntomas, los días de aislamiento fueron llevaderos porque solo sentí leve dolor de cabeza y dolor de garganta durante algunos días.Estuve muy ansioso por salir. Justo se había roto el televisor en casa y tratábamos de mantenernos entretenidos con lo que fuera. Pero lo que más nos preocupó fue la salud de mi nieto que es autista. Pensábamos  cómo  le podría afectar, gracias a Dios todo salió bien”. 




Los días de confinamiento fueron difíciles para muchos mineros. Más allá de los síntomas físicos, la idea de estar “solos y encerrados” fue angustiante. Miguel nos contó que lo único que pensaba era “salir a recorrer el pueblo en su moto”. 

Si bien atravesó días exasperantes y de agobio, pasar ese tiempo en casa “unió más a la familia”. El hecho de tenerse solo a ellos mismos, compartir más, charlar más y entretenerse juntos fueron momentos cálidos. 


Además aseguró que ese tiempo se dió cuenta que existe la solidaridad. Tuvo muchos compañeros que estuvieron presentes enviando mensajes, preguntando cómo se sentía y si necesitaba algo. 



“Unos de mis compañeros Ignacio Irrazabal, llamaba todos los días para preguntarme como estaba. También Ramón Herrera, delegado del AOMA, se comunicaba conmigo para saber cómo lo estaba pasando. Estoy muy agradecido por ello. 

Fue muy alentador saber que hay mucha gente que se preocupa por uno”. 



Para culminar, Miguel comentó cómo fue el reencuentro con sus compañeros de Cefas.

“Volver a mi lugar de trabajo fue muy bueno. Todos estuvieron pendientes y me preguntaron como lo había pasado. Eso me puso muy contento porque de una u otra forma todos mostraron su preocupación”.